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Detrás del rostro: exposición “Cráneos” de Edi Sánchez
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El 17 de abril en la Casa de la Cultura San Bernardo se inauguró la exposición individual de la escultora cusqueña Edi Sánchez (Edit Sánchez Solís), que gira en torno de las formas del cráneo humano. Pero no del todo humano. Aquí el espectador encontrará cráneos gigantescos y cráneos minúsculos. Cráneos de seres híbridos, mutantes y anomalías de la naturaleza. Cráneos alargados, deformados e intervenidos, cráneos con dos rostros y cráneos con tres ojos. Lo que no encontrará es un cráneo humano promedio de dimensiones acostumbradas.

No se trata de un simple ejercicio de anatomía inverosímil sino de un cuestionamiento de estereotipos y leyes naturales básicas. Siendo una de las más poderosas y recurrentes metáforas de la muerte, del miedo, de la decadencia corporal, el cráneo es al mismo tiempo un objeto profundamente íntimo y entrañable. Todos llevamos uno dentro y no se lo mostramos a nadie.

Cada una de las singulares piezas de esta colección es modelada a mano en pasta o arcilla y luego reproducida a través de un molde, mayormente en resina poliéster. Los tres cráneos gigantescos depositados en el piso de la sala representan el pasado (la cabeza volcada de costado, recubierta de barro, que se fusiona con la tierra sobre la que yace); el presente (una fiel copia de un cráneo humano común y corriente, pero ampliado a más de un metro de diámetro); y el futuro (un cráneo en el que se ven ensamblados elementos tecnogénicos).

A esos tres elementos fundamentales hacen juego unas pequeñas y etéreas cabecitas lúdicas suspendidas en el aire, que transitan entre lo humano y lo no humano, lo natural y lo imposible. Estas piezas han sido intervenidas por varios artistas amigos de Edi, cada uno de los cuales ha dejado su impronta en el variopinto bestiario. Los autores de esas intervenciones son: Nico Cotrina, Gustavo Fernández, Élica Pusaclla, Salem Sánchez, Henrry Santiago Ciprián, Virginia Yapo, Roberto Paco y Royer Vásquez.

Aquí están conjugados los simbolismos heterogéneos: desde el culto a los ancestros en la tradición prehispánica hasta las más audaces e insólitas fantasías del transhumanismo, cuyo contraste evoca la despiadada dialéctica del universo.

La curaduría y el montaje de la exposición están a cargo de Gustavo Fernández Aragón. A continuación, compartimos su texto curatorial que nos abre la dimensión de ideas filosóficas en torno de esta serie artística:

Los cráneos se anuncian con la certeza de un final definitivo; nos contemplan desde algún punto convergente del pasado al que tienen el poder de transportarnos. Cuando el príncipe Hamlet estuvo frente a la calavera de su amigo Yorick, fue conducido a través de sus oquedades y superficies a un instante recuperado de su propia historia.

En la vasta memoria visual peruana se registra una variedad de concepciones de necrópolis, con momias que emergen de los siglos como crisálidas. Sus cráneos, rodeados de ornamentos rituales dispuestos con una profusión opulenta, han llegado a nosotros como sedimento cosmogónico depositado en la materia.

En Occidente, el cráneo es símbolo de la muerte presente: igualadora de destinos y portadora de memorias. Bajo el canon de las Vanitas, las naturalezas muertas con solemne histrionismo han hecho de estos restos los protagonistas de complejas alegorías donde la composición hace énfasis en el paso del tiempo.

La contemporaneidad virtual, sobrepoblada de imágenes, ha mutilado nuestro umbral de atención, pero el cráneo persiste. Se adapta desde el espectáculo y el exceso en For the Love of God de Damien Hirst, transitando por la estética del cine comercial hasta alcanzar los espejismos que hoy proponemos desde la inteligencia artificial.

Edi Sánchez, reconocida artista de la escultura y la imaginería, ha concebido una obra de sobrecogedora expresividad. Su dominio del estudio anatómico no busca la réplica, sino una tensión formal donde la materia adquiere una carga psicológica profunda; en sus piezas, la escala es un factor conceptual que transmuta el diálogo con el espacio.

En esta ocasión, la artista nos sumerge en un universo de piezas únicas donde los cráneos protagonizan metáforas visuales. Prótesis, mutaciones fantásticas y trepanaciones señalan el tránsito en la circularidad de un tiempo: el hueso convertido en el habitáculo del origen.

Edi Sánchez subvierte el canon de las Vanitas mediante una gramática de la escala que oscila entre lo lúgubre y lo lúdico. Al redimensionar el tiempo y el espacio en una cámara de resonancia, cristaliza una atmósfera dramática donde cada pieza equilibra su propia gravedad, devorando el vacío.

La exposición Cráneos de Edi Sánchez está abierta todos los días de 2 a 7 p.m. hasta el 30 de abril en la Casa de la Cultura San Bernardo. INGRESO LIBRE.

Contacto de la artista:

https://www.instagram.com/edie_sculp/

https://www.facebook.com/edi.sanchezsolis/

Fotos: Vera Tyuleneva, para Cusco Social y cortesía de Edi Sánchez.

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