Cusco Social
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Tributo póstumo al historiador Martín Romero Pacheco
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Martín Hernando Romero Pacheco (1963-2026), investigador y educador cusqueño, nos dejó para siempre el pasado 2 de mayo. Una letal enfermedad puso fin prematuramente a su vida y trayectoria profesional. En estas líneas le rinde un cordial y sincero homenaje su amigo y colega, Carlos Rado Yáñez.

Ha partido un historiador polímero, inquietante e implacable, Martín Romero Pacheco.

A semejanza o inspiración de Eric Hobsbawm, previó cómo la historia dejaba de buscar la verdad para convertirse en refugio de utopías que terminaban en tiranía, o en herramienta de nacionalismos identitarios autocráticos. Visitó variados edificios conceptuales sin residir permanentemente en ninguno de ellos, porque su honestidad conceptual descubrió que muchas de tales estructuras estaban construidas según planos rebosantes de dogmatismo y subjetividad.

Tenaz investigador en constante epigénesis, propuso examinar realidades arduas que desataron una ordalía intelectual en su contra, pero ningún análisis serio. Emil Cioran es obligada estación reflexiva a este respecto; el desafío de renunciar a su idioma materno (el rumano) y aprender a pensar “desde cero” mientras se domina otro idioma (el francés), tiene demasiado peso específico para los fundamentalismos. El desbordante temperamento de Martín, aquello que lo hacía auténtico, no ayudó tal vez para que fuera comprendido.

Otra idea poco atractiva para los revolucionarios de café (orgánico por favor), que desarrollábamos en nuestros diálogos y discusiones, muchas de ellas durísimas, es aquel concepto deducible a partir de Thomas Kuhn: las revoluciones científicas y tecnológicas se presentan siempre antes que se produzcan las revoluciones sociales. Evidente desde el uso del fuego, la invención de la rueda, la imprenta y, hoy, la tecnología digital.

Realidades ignoradas intencionalmente por quienes creen que la historia es ciencia del pasado.

Ha partido mi amigo Martín. Extrañaremos su vocación fogosa, su amistad sincera a toda prueba y la integridad de su espíritu.

Agradecemos a Ángel Romero Pacheco, hermano de Martín, por brindarnos para esta publicación fotografías de su autoría e imágenes de su archivo fotográfico personal. 

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