El equipo de Cusco Social visitó INKALAB de la Corporación
Khipu, ubicado en el Valle de Chillca, cerca de Ollantaytambo y a pocos
kilómetros del Santuario Histórico de Machu Picchu. Es un proyecto que busca
replantear la relación entre el turismo, la educación, la innovación y la cultura
andina. El lugar no se parece a un centro de estudios convencional, tampoco a
un complejo turístico tradicional. Aquí conviven estudiantes, investigadores, se
diseñan proyectos de emprendimiento, prácticas reales de hotelería y
gastronomía, iniciativas vinculadas al patrimonio cultural y propuestas de
turismo sostenible.
Dirige este proyecto Roberto Portugal Del Castillo, fundador
de la Corporación Khipu y uno de los principales impulsores de la
educación tecnológica y turística en Cusco, quien durante las últimas cuatro
décadas ha estado promoviendo iniciativas relacionadas con tecnología, turismo
y formación profesional.
La historia de la Corporación Khipu comenzó, curiosamente, con
una pequeña computadora personal traída desde México en una época en la que la
informática todavía era prácticamente desconocida en el Perú.
Hoy, más de cuarenta años después, Khipu cuenta con miles de
estudiantes en las carreras de turismo, administración, tecnología, especialidades
a las que pronto se sumarán ciencias de la salud.
En esta entrevista, Roberto Portugal habla sobre el origen de Khipu,
los retos del turismo en Cusco, la necesidad de formar profesionales con experiencia
práctica y la visión que inspira actualmente a INKALAB.
CS: ¿Cómo nació Khipu?
RP: Yo vivía en
México y trabajaba para la Organización de Estados Americanos (OEA). Mi labor era
la planificación turística y el asesoramiento a gobiernos latinoamericanos
sobre desarrollo turístico.
Siempre
me interesó ver el turismo como un sector de la economía y no solamente como
hoteles específicos o agencias de viajes aisladas. Vine al Cusco inicialmente
por unas semanas para ayudar a mi padre en temas relacionados con el gobierno
regional y terminé quedándome once años.
Traía
conmigo una pequeña computadora personal. En aquella época era algo raro en el
Perú. Un amigo vio la computadora y me pidió que le enseñara a usarla. Después
llegaron más personas interesadas y poco a poco me di cuenta de que existía una
enorme necesidad de formación tecnológica.
Entonces
organizamos un pequeño curso de contabilidad computarizada. Pensábamos que
asistirían unas quince personas y terminaron llegando muchas más. Finalmente,
organizamos un curso donde se inscribieron más de seiscientos alumnos. Así
nació Khipu.
Nunca
fue algo planificado. Yo jamás imaginé dedicarme a la educación, ni mucho menos
a la informática. Mi formación original estaba relacionada con el turismo. Pero
entendimos que la tecnología se convertiría en una herramienta fundamental para
el trabajo y el desarrollo profesional.
CS: ¿Cómo fue creciendo la institución?
RP: Primero
enseñábamos computación básica. Luego entendimos que no bastaba con aprender a
usar programas. Hacía falta formar programadores, analistas de sistemas y
especialistas en tecnología.
Más
adelante, vimos que el turismo también necesitaba profesionales mejor
preparados y comenzamos a desarrollar carreras en turismo, administración,
marketing, contabilidad y gestión empresarial. Hoy tenemos alrededor de
diecisiete carreras y miles de estudiantes.
Actualmente
estamos implementando programas relacionados con inteligencia artificial,
tecnologías digitales y ciencias de la salud. La educación cambia
constantemente y nosotros también debemos evolucionar. Nos gusta innovar y
explorar nuevas áreas.
CS: ¿Por qué decidieron ingresar al área de ciencias de la salud?
RP: Nos dimos cuenta
de que la medicina y la atención en salud tienen cada vez más vínculos con la
tecnología. Hace algún tiempo tuve una experiencia personal en una clínica en
Estados Unidos y observé cómo prácticamente todos los procesos médicos estaban
apoyados por herramientas tecnológicas.
Eso me
hizo pensar que la formación en salud también debía incorporar tecnologías
digitales. Entonces decidimos desarrollar nuevas carreras en ciencias de la
salud, pero con un enfoque tecnológico.
Estamos
construyendo nueva infraestructura para esas carreras porque creemos que el
futuro de la educación pasa por integrar tecnología, innovación y formación
práctica. Queremos formar profesionales capaces de trabajar en entornos
modernos y altamente tecnificados.
CS: ¿Qué rol tiene la tecnología dentro de su propuesta educativa?
RP: Queremos usar
tecnología de la mejor manera posible para educar. Pero, además, queremos que
nuestros estudiantes no solamente sean consumidores de tecnología, sino también
productores de soluciones tecnológicas. Ese es uno de los grandes desafíos del
Perú. Necesitamos jóvenes capaces de crear herramientas, soluciones y servicios
adaptados a nuestra propia realidad. Por eso estamos trabajando mucho en
inteligencia artificial, realidad virtual y aplicaciones tecnológicas.
También
creemos que la tecnología puede ayudar muchísimo en otros campos, tales como
arqueología, investigación territorial y gestión del patrimonio cultural. Hay
enormes posibilidades aún por explorar.
CS: ¿Cómo nace INKALAB?
RP: La necesidad de
contribuir frente a la falta de investigación nos obligó a pensar en la
creación de una instancia de investigación académica dentro de nuestra
institución. Hace aproximadamente diez años fundamos un laboratorio de
innovación, calidad y emprendimiento y empezamos a trabajar en esa línea.
Poco a
poco, el proyecto fue creciendo. Llegó un momento en que dijimos que la
investigación debía tener una sede propia, un espacio pensado específicamente
para ese tipo de actividades. Entonces, elegimos este lugar en Chillca. Este
vallecito, cercano al Santuario Histórico de Machu Picchu y ubicado a las espaldas
del Parque Arqueológico de Ollantaytambo, nos pareció un escenario
extraordinario.
Tiene
una ubicación muy especial. Aquí el río Urubamba todavía mantiene un tramo
relativamente horizontal antes de descender abruptamente hacia Machu Picchu.
Todo el entorno transmite una sensación muy particular y sentimos que podría
convertirse en un lugar ideal para desarrollar investigación vinculada al
turismo sostenible y la cultura andina. Por eso trajimos aquí INKALAB.
El
propósito de INKALAB es propiciar la investigación académica en turismo con la
intención de contribuir a mejorar la calidad de la actividad turística y
fortalecer su competitividad internacional. Cusco es un destino global y Machu
Picchu es más conocido en el mundo que otras regiones del Perú.
La
mayoría de los que vivimos en Cusco, dependemos directa o indirectamente del
turismo. Cuando los turistas desaparecen, como ocurrió durante la pandemia,
toda la economía local se paraliza. Lo vimos claramente. Hubo momentos en los
que Cusco parecía un pueblo fantasma.
Por eso
creemos que hace falta construir nuevas formas de hacer turismo y nuevas
maneras de preparar a las personas que trabajarán en este sector.
CS: ¿Qué diferencia a INKALAB de otros espacios educativos?
RP: Nosotros queremos
que este lugar funcione como un auténtico laboratorio de mejora de la actividad
turística. Tenemos distintas sedes y proyectos dentro del Valle de Chillca.
Cada espacio cumple una función específica, pero todos comparten la misma idea:
permitir que los estudiantes aprendan trabajando en situaciones reales.
Aquí
los chicos de hotelería participan directamente en la atención de hospedajes
reales. Los estudiantes de gastronomía trabajan en cocinas y restaurantes
reales. Los jóvenes que estudian guiado turístico practican directamente en
escenarios del Valle Sagrado y Machu Picchu.
La idea
es aprender haciendo. Una cosa es escuchar la teoría dentro de un aula y otra,
completamente distinta, es encontrarse con visitantes reales, resolver
problemas reales y vivir las exigencias del trabajo cotidiano.
Por
ejemplo, uno puede ver mil videos sobre canotaje o escuchar explicaciones
técnicas, pero otra cosa es remar en un río de verdad. Eso cambia totalmente el
aprendizaje.
Nosotros
creemos que la formación práctica es fundamental, sobre todo en actividades
vinculadas al turismo y los servicios. Esperamos que este proyecto pueda
convertirse en una experiencia única. Creemos que no existen muchos espacios en
el mundo que intenten integrar educación, turismo sostenible, investigación y
cultura de esta manera.
CS: ¿Cómo interactúa el sector turismo con la población local?
RP: Antes de la
pandemia yo observaba constantemente el movimiento turístico en esta zona. Veía
pasar trenes llenos de turistas rumbo a Machu Picchu y pensaba que toda la
juventud local debía de estar trabajando en turismo. Había más de dos millones
de visitantes al año y parecía lógico imaginar que eso generaría muchísimas
oportunidades para las comunidades cercanas.
Entonces
empecé a preguntar, conversé con personas de las comunidades y descubrí que
muchos jóvenes seguían dedicándose únicamente a labores agrícolas porque no
tenían preparación suficiente para insertarse en el sector turístico.
Después
hablé con empresarios turísticos y les pregunté por qué no contrataban más
jóvenes locales. La respuesta fue bastante dura. Me dijeron que muchas veces
los chicos llegaban sin conocimientos necesarios y sin preparación adecuada
para asumir determinadas responsabilidades.
Ahí
entendimos que existía una enorme desconexión entre el sistema educativo y las
oportunidades reales del territorio. La educación peruana muchas veces está
diseñada como si todo el país fuera plano y uniforme, y no lo es. Las
necesidades del Cusco son distintas. Aquí el turismo representa una oportunidad
enorme de desarrollo económico y social. Sin embargo, muchas comunidades
rurales siguen participando muy poco de los beneficios reales de esta
actividad.
Ese es
uno de los grandes problemas pendientes del turismo cusqueño. El turismo
sostenible no puede existir si las comunidades locales quedan fuera del
sistema.
CS: ¿Cómo debería cambiar la educación turística?
RP: Durante mucho
tiempo la educación turística ha sido excesivamente teórica. Nosotros creemos
que eso debe cambiar. Queremos preparar a los estudiantes de manera práctica.
No se trata solamente de memorizar conceptos o repetir definiciones. Queremos
que los jóvenes aprendan trabajando.
Aquí
pueden practicar atención hotelera, gastronomía, guiado turístico y distintas
actividades vinculadas al sector turismo directamente con visitantes reales.
Eso les
permite adquirir experiencia desde el inicio de su formación. Cuando un
estudiante trabaja en condiciones reales, aprende mucho más rápido y entiende
mejor las exigencias del mercado laboral.
Además,
eso ayuda a que los jóvenes de las comunidades puedan insertarse en el turismo
y generar mejores oportunidades para sus familias. Nosotros creemos que la
educación debe estar conectada con la realidad y con las necesidades concretas
del entorno.
CS: ¿Qué otros problemas existen en el sector turístico?
RP: Hay dos tipos de
empresas turísticas. Por un lado, están las grandes cadenas internacionales,
las corporaciones hoteleras y las empresas con mucho respaldo económico. Pero,
por otro lado, existe una enorme cantidad de pequeños negocios familiares. Muchos
de esos pequeños emprendimientos no han tenido acceso suficiente a capacitación
ni formación profesional. Entonces terminan compitiendo únicamente bajando sus precios.
Cuando
todas las estrategias se reducen a cobrar menos, llega un momento en que ya no
puedes ofrecer calidad. Y cuando baja la calidad, se deteriora toda la
experiencia turística. Eso termina afectando a todo el destino. Es como matar
la gallina de los huevos de oro.
Creemos
que la solución pasa necesariamente por la educación, la capacitación y la
profesionalización del sector turístico. Necesitamos mejorar la calidad de los
servicios y también la calidad de la formación de quienes trabajan en turismo.
CS: ¿Qué visión cultural ofrece INKALAB?
RP: Muchas veces el
turismo se concentra únicamente en mostrar los restos arqueológicas. Claro,
Machu Picchu es extraordinario y debemos sentirnos orgullosos de ello. Pero
nosotros creemos que todavía falta mostrar otras dimensiones de la cultura
andina.
Queremos
hablar también de astronomía, filosofía, medicina, ciencias, espiritualidad y
de la relación que nuestros antepasados tenían con la naturaleza. Queremos
trabajar más con el patrimonio cultural inmaterial.
La
cultura andina no solamente construyó ciudades impresionantes; también
desarrolló formas muy avanzadas de entender el mundo, la convivencia y el
equilibrio con el entorno natural. Eso también merece ser mostrado y valorado.
Intentamos
presentar la cultura andina de una manera más integral y más humana, para que
las personas comprendan que detrás de las piedras existía una civilización con
conocimientos científicos, una visión ética y una forma muy profunda de
relacionarse con el entorno.
CS: ¿Qué nuevos proyectos vienen impulsando actualmente?
RP: Uno de los
primeros proyectos que ya está en marcha busca incorporar el caballo peruano de
paso dentro de la experiencia turística del Valle Sagrado. Hemos implementado una
escuela de equitación para niños y jóvenes, además de recorridos turísticos. El
caballo peruano de paso es un animal extraordinario y pensamos que puede
convertirse en parte de una experiencia turística original. Creemos que existen
nichos turísticos que el Perú todavía no aprovecha suficientemente.
También
estamos trabajando la línea de parques temáticos culturales, donde el visitante
no solamente se entretiene, sino que también aprende.
Muchas
veces hablamos demasiado sobre innovación, pero innovar significa atreverse a
crear cosas nuevas y probar modelos distintos. Eso es precisamente lo que
queremos hacer aquí.
CS: ¿Cuál considera que es el sello distintivo de Khipu e
INKALAB?
RP: Nuestra vocación
siempre ha sido realzar nuestra tierra. Queremos fortalecer la identidad
cultural de nuestros estudiantes y construir vínculos firmes con la sociedad. Tenemos
alianzas con comunidades campesinas y buscamos desarrollar relaciones de
colaboración permanentes.
Creemos
que la educación también debe servir para reforzar el sentido de pertenencia y
la responsabilidad social. No queremos solamente formar buenos profesionales. Queremos
formar buenos cusqueños. Personas orgullosas de su cultura, preparadas
tecnológicamente y capaces de contribuir al desarrollo de su región. Ese
siempre ha sido el espíritu de Khipu y ahora también de INKALAB.
La
innovación y la tecnología son importantes, pero deben estar conectadas con la
identidad cultural y con las necesidades reales de la gente. Ese es el camino
que nosotros queremos seguir construyendo.
Cámara, sonido y
edición: Alberto Cavassa; entrevista, transcripción y fotografía fija del
reportaje: Olga Vallenas, para Cusco Social.
Retratos
fotográficos de Roberto Portugal: Gustavo Vivanco, para Cusco Social.