En
el marco del simposio Muertos vivos, sepulcros, huacas y políticas
religiosas en los Andes, siglos XV-XVII, organizado por la Pontificia Universidad
Católica del Perú, la Universidad de Pittsburgh y el Centro Bartolomé de
Las Casas, asistimos a la ponencia titulada “De la corrupción de la carne a
la ruina del imperio: Necrología y política en el Inca Garcilaso de la Vega”, presentada
por la doctora Esperanza López Parada, filóloga de la Universidad Complutense
de Madrid.
GR:
Doctora, me gustaría empezar preguntando: ¿Qué es la filología y qué estudia?
ELP:
La filología, etimológicamente, significa “amor a la palabra”. Es la ciencia
que se enfoca en los textos, la palabra escrita, y abarca todos los estudios de
la lengua, pero también de la literatura. La filología tenía una vertiente que
se dedicaba a recuperar y editar textos clásicos de manera fiable, para luego estudiarlos.
Hoy en día, este trabajo tan puntual se ha extendido al comentario de textos,
el estudio de la literatura y la historia de la literatura.
GR: En
su ponencia comparó a nuestro cronista mestizo con grandes nombres de la
literatura universal ¿La universalidad de Garcilaso puede ser comparable con la
de Cervantes?
ELP:
El Inca Garcilaso tiene una prosa universal, es un humanista, un renacentista,
pero tiene también la virtud de ofrecernos la visión del extranjero, del
extraño, algo que Cervantes no puede transmitirnos porque escribía desde su propio
lugar. El Inca expresa magníficamente la sensación de extranjería, de partida y
de pérdida, algo muy actual, que vivimos tan cotidianamente con la gente que se
expatría, que se va de su casa, de su región. Es uno de sus grandes valores, y
por eso su obra es universal.
GR:
Cuando estudiamos a Garcilaso, siempre surge la discusión sobre si era un
escritor o un historiador. Lo que sí está claro es que todos los académicos
coinciden en que quería mostrar la riqueza de su cultura. ¿Desde qué
perspectiva lo estudia la filología?
ELP:
La filología lo estudia desde el lado de la escritura, como el gran escritor
que es, no tanto del lado de la historia. La filología se centra en la verdad
del texto, en cómo éste instituye la verdad desde sus propuestas y desde el
modo en que se construye. En este sentido, el Inca Garcilaso es magistral.
Además, los Comentarios
Reales son un gran glosario y diccionario donde se nos dan términos en
quechua con sus traducciones, mostrando su amor por la palabra. En ese sentido,
yo lo veo también como un filólogo. Es un gran amante de la palabra, por el
cuidado que tiene hacia el lenguaje y el interés en preservar los términos
quechuas y transmitirlos a la comunidad española interesada en la materia.
Había realmente todo un grupo de intelectuales en Córdoba muy interesados en lo
que el Inca les contaba.
GP:
Hablando de la gran acogida que tuvo la obra del Inca Garcilaso y su
integración en la sociedad de Córdoba en su época, ¿cómo cree que su capacidad
para guardar memoria y expresar melancolía influenció en el respeto que ganó
entre los intelectuales de su tiempo?
ELP:
La primera obra del Inca Garcilaso, su traducción de los Diálogos de
León Hebreo, fue ensalzada y considerada por el rey Felipe II. La tuvo entre
sus manos y comentó: "Esta es una maravillosa fruta nueva del Perú".
Ese reconocimiento muestra cómo Garcilaso se integró perfectamente en la
sociedad de su época y fue altamente valorado por los intelectuales. No debemos
olvidar que se ganó un respeto y consideración enormes entre los humanistas
cordobeses, destacándose por su deseo de dar a conocer su cultura.
Hay una vertiente del
Inca que me emociona profundamente: su dedicación a guardar memoria. Él sentía
que los hechos pasados estaban a punto de disolverse y perderse, y esa
nostalgia impregna toda su obra. Para mí, sus textos están llenos de
melancolía. En particular, la primera parte de los Comentarios Reales
refleja esa nostalgia, mientras que la segunda parte es una obra trágica, repleta
de acontecimientos luctuosos, en la que el Inca dice: "El mundo que yo
conocí se ha perdido".
Garcilaso es también
un hombre completamente actual, pues su capacidad para manejar y expresar sus
afectos y sentimientos, de una forma siempre comedida y contenida, es
fantástica.
GR: ¿Cómo
acercar al Inca a nuevas audiencias? ¿Cómo hacer que los chicos se interesen
por él? ¿Qué fragmentos podrían entrar en el currículo escolar, por ejemplo?
ELP:
En el Renacimiento, con Erasmo, se postulaba que la historia no es nada sin
fábulas o relatos concretos, sin la intrahistoria. Los pequeños detalles son
los que hacen fabuloso al Inca. La historia del náufrago Pedro Serrano, por
ejemplo, con la que comienzan los Comentarios Reales, es preciosa, y yo
suelo leerla mucho en clase, porque es casi una novelita corta insertada ahí. Todo
el anecdotario que aparece en la primera parte de los Comentarios, es
enormemente seductor. Y la obra La Florida del Inca es una novela de
aventuras con una acción y una intriga fascinantes, comparable a Julio Verne.
GR: Quisiera
que nos deje con unas palabras tonificantes. ¿Cómo se ve al Inca desde afuera?
¿Qué es el Inca para el Perú y para todos nosotros?
ELP:
Para mí es un genio, es uno de los pocos que pueden recibir ese título con
todas las de la ley. Creo que, para los lectores del mundo, está por descubrir.
Y creo que su hora más actual ha llegado. Porque, como dije antes, esa
capacidad de contar el sentimiento de extranjería, de pérdida de territorio, es
enormemente actual con las migraciones que estamos viviendo, los cambios, los
desplazamientos. Creo que es una lectura a futuro. La grandeza del Inca todavía
está por conocerse.
Entrevista: Guillermo Román-Flores Z; transcripción: Olga Vallenas y Guillermo Román-Flores Z.; cámara y edición: Alberto Cavassa.